tango en La Pastora

El tango en La Pastora se niega a morir

En Venezuela el tango se vive de punta a punta y en rincones inimaginados; pero en Caracas, el tango en La Pastora se niega a morir.

Hoy en día, 82 años después de la desaparición física de Carlos Gardel son pocas las peñas tangueras que se mantienen.

Caño Amarillo, Caricuao, Valencia y Cua son algunos de los rincones de Venezuela donde todavía hay un local que mantiene vivo el tango, pero a metros de la plaza José Felix Ribas de La Pastora hay una peña que lleva 29 años rindiéndole culto a la figura de Carlos Gardel.

El tango en La Pastora tiene una sede física desde 1988 cuando Gilberto González fundó en un rincón de su casa, su propia peña. Desde entonces todos los 24 de junio le rinde tributo al Zorzal Criollo.

Aunque de los 25 miembros fundadores de la “Peña Tanguera Pastorena” hoy sólo quedaban 3 miembros con vida, la tradición ha pasado a nuevas generaciones y desde 2016 Zulay Rodríguez es la encargada de mantener este legado independientemente de las dificultades que vive el país.

Fotografía de Aaron Sosa Orinoquiaphoto

Dentro de los 27 años de tradición gardeliana, el 2017 será, sin duda, un año atípico. El efecto de las protestas se ha hecho sentir en todos los sectores y por eso en la Plaza José Felix Ribas de La Pastora no sonó ni una nota de tango este 24 de junio.

Además de que los entes gubernamentales que solían apoyar el evento con sónido, toldos y sillas, destinaron estos recursos a actos políticos, los organizadores prefirieron refugiarse en el Museo Arturo Michelena y así evitar que el homenaje sirviera de escenario para protestas o actos poco vinculados al tango.

A pesar del cambio, el show se dió. Los gardelianos asistieron al encuentro  que estuvo animado por Frank Maneiro.

A diferencia de otros años, la afluencia de cantores disminuyó significativamente. Sólo Pedro La Porta y el propio Maneiro deleitaron a los presentes con su voz. Luis Felipe Izquierdo y Ariel Rojas famosos por su voz llegaron al encuentro a minutos de haber finalizado.

En la danza María Eugenia Armas y Arturo Avilés bailaron junto a Siulhy Santander y Leonel Colina que se sumaron por primera vez a esta fiesta tanguera.

Aunque estuvieron ausentes figuras emblemáticas, las emociones se mantuvieron, como siempre, a flor de piel. No faltaron los cantos a capela, las lagrimas que se escapan al recordar un viejo amor, o las pieles que se erizan al oir las notas del 2×4.

Como todos los años, los gardelianos asistieron vestidos para la ocasión. De traje y corbata los caballeros y con perlas y tacones las damas. No faltó la parejita de señores que se animara a bailar, ni la admiradoras de toda la vida pidiendo a gritos “Volver”, “El día que me quieras”, “Por una cabeza”, entre otros.

Para Gilberto González la peña tanguera que fundó era una manera de que todos los recuerdos sobre Gardel perduraran en el tiempo. En una entrevista con El Universal (agosto 2013) dijo: “No somos más que un grupo de amigos con una afición común, como cualquier club”…”Solo que esto no es una afición, es un amor, una pasión”…

Justamente esa pasión es lo que mantiene viva una tradición que no sólo lucha contra el paso del tiempo sino contra una situación país que hace dificil el acceso a los medicamentos y a la comida.

Durante los últimos dos años entre tango y tango no falta la mención a algún cantante que está enfermo y sin sus medicamentos.

Sin embargo, la esperanza todavía se consigue y cuando llega la hora de despedirse todos con optimismo dicen “Nos vemos el año que viene en la plaza”.

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